DÍA DE LA FIDELIDAD DE LA FAMIALIA SALESIANA
Anclados en la esperanza, peregrinos con los jóvenes
DÍA DE LA FIDELIDAD DE LA FAMIALIA SALESIANA
RITO DE ENTRADA
Llama viva para mi esperanza,
que este canto llegue hasta Ti,
seno eterno de infinita vida,
me encamino, yo confío en Ti.
Toda lengua, pueblos y naciones
hallan luces siempre en tu Palabra.
Hijos, hijas, frágiles, dispersos,
acogidos en tu Hijo amado.
Dios nos cuida, tierno y paciente,
nace el día, un futuro nuevo.
Cielos nuevos y una tierra nueva.
Caen muros gracias al Espíritu.
Una senda tienes por delante,
paso firme, Dios sale a tu encuentro.
Mira al Hijo que se ha hecho hombre
para todos, Él es el camino.
Gloria, gloria a Dios, alabanzas,
Él nos cuida con amor.
Gloria a Dios, gloria a Dios.
Padre, queremos alabarte,
con Cristo agradecerte
la vida juvenil,
imagen de tu ser.
Cristo, amigo siempre joven,
que junto con María,
la Madre Virginal,
compartes nuestro andar.
Santo Espíritu de Dios
que infundes fuerza nueva
a nuestra juventud
y creas el amor.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del Libro del Génesis.
El Señor dijo a Abram: "Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra".
Abram partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abram tenía setenta y cinco años. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán. Al llegar a Canaán, Abram recorrió el país hasta el lugar santo de Siquem, hasta la encina de Moré.
En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país. Entonces el Señor se apareció a Abram y le dijo: "Yo daré esta tierra a tu descendencia". Allí Abram erigió un altar al Señor, que se la había aparecido. Después se trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre. Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb.”
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
El Señor es mi luz y mi salvación ¿A quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ante quién temblaré.
Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá.
Aunque una guerra estalle contra mí; no perderé la confianza.
El Señor es mi luz y mi salvación ¿A quién temeré?
Solamente una cosa pido a Dios y por ella suspiro.
Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida.
Para gozar de la dulzura del Señor, contemplando al fin su Rostro.
El Señor es mi luz y mi salvación ¿A quién temeré?
El Señor me guardará en su morada, en la hora del peligro.
Me pondrá en lo más alto de su casa; me afirmará sobre una roca.
Y al elevarme en sacrificio de alabanza, cantaré para su Nombre.
El Señor es mi luz y mi salvación ¿A quién temeré?
Ahora escucha, Señor, mi voz que clama; ten piedad y respóndeme.
Mi corazón me dice: busca su rostro, tu rostro busco, no me lo ocultes.
Y no rechaces con cólera a tu siervo, Tú que eres mi auxilio.
El Señor es mi luz y mi salvación ¿A quién temeré?
✠ El primer día de la semana por la mañana resucitó Jesús y se apareció a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Ella fue a contárselo a los suyos, que estaban llorando y haciendo duelo. Ellos, al oír que estaba vivo y se le había aparecido, no le creyeron.
Después se apareció con otro aspecto a dos de ellos que iban paseando por el campo. Ellos fueron a contárselo a los demás, pero tampoco a ellos les creyeron.
Por último, se apareció a los Once cuando estaban a la mesa. Les reprendió su incredulidad y obstinación por no haber creído a los que lo habían visto resucitado.
Y les dijo: —Vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad. Quien crea y se bautice se salvará; quien no crea se condenará. A los creyentes acompañarán estas señales: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes; si beben algún veneno, no les hará daño; pondrán las manos sobre los enfermos y se sanarán.
El Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba la palabra con las señales que la acompañaban.
Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.
I. Renovación de las promesas bautismales
Desde el cirio Pascual, la Asamblea enciende sus velas.
Guía
En este día de la Fidelidad de la Familia Salesiana al don de Dios entregado en Don Bosco, queremos renovar nuestras promesas bautismales y nuestro compromiso misionero y salesiano en el mundo de hoy. Desde el cirio pascual, encendemos nuestras velas.
Presidente
Diálogo sobre la renuncia al mal
En el don del Bautismo,
hemos recibido, a semejanza de Jesús
una dignidad y una tarea.
Somos hijas e hijos de Dios y participamos
de su misión sacerdotal, profética y real.
Por ello, tenemos la tarea
de ofrecer nuestra vida por el Reino que es Jesús,
anunciar el evangelio de la alegría
y servir con un trato digno a cada persona.
Por tanto, en este espíritu bautismal les pregunto:
1. ¿Renuncian al pecado para vivir
en la libertad de las hijas e hijos de Dios?
R. Sí, renuncio.
2. ¿Renuncian a los engaños del mal,
para que no domine en ustedes el pecado?
R. Sí, renuncio.
3. ¿Renuncian al Demonio,
que es el autor del pecado?
R. Sí, renuncio.
II. Diálogo sobre el compromiso para con la misión salesiana
Presidente
Nuestra común vocación bautismal
encuentra en la Familia Salesiana
una forma pedagógica particular
para anunciar y vivir el Evangelio de Jesús.
En este jubileo de la esperanza
y al celebrar los 150 años
de la primera expedición misionera,
les pido que renovemos
nuestro compromiso en la Familia Salesiana
(Cfr. Art. 44. Carta de Identidad de la Familia Salesiana)
Participación en la vocación salesiana:
1. ¿Se comprometen a vivir su vocación bautismal
inspirándose en la experiencia cristiana de San Juan Bosco,
dejando que su ejemplo de discipulado y apostolado
oriente sus decisiones comunitarias y personales?
R. Sí, me comprometo.
Participación en la misión juvenil salesiana:
2. ¿Se comprometen a contribuir
activamente a la misión salesiana,
integrando en su vida o trabajo
algún aspecto específico
de servicio a los jóvenes
o a las comunidades más necesitadas,
según sus contextos y capacidades?
R. Sí, me comprometo.
Comunión en el espíritu, método educativo y estilo misionero:
3. ¿Se comprometen a encarnar
el legado espiritual y pedagógico de Don Bosco,
asumiendo su espíritu alegre,
su método educativo preventivo
y su estilo misionero
en su vida cotidiana
y en el apostolado?
R. Sí, me comprometo.
Vida evangélica según el espíritu salesiano:
4. ¿Se comprometen a buscar
la santidad en su vida diaria,
inspirándose en los consejos evangélicos
y viviendo su compromiso bautismal
a través de sus votos, promesas
o decisiones concretas
que reflejen el espíritu salesiano?
R. Sí, me comprometo.
Fraternidad activa con la Familia Salesiana:
5. ¿Se comprometen
a fomentar la comunión
y la colaboración
con los demás Grupos
de la Familia Salesiana,
trabajando en sintonía y sinergia
para fortalecer la misión compartida?
R. Sí, me comprometo.
Que Dios, nuestro Padre,
quien nos ha llamado por el Bautismo
a seguir el camino evangélico de Cristo,
nos fortalezca en estos compromisos
de Familia Salesiana
y nos impulse a testimoniar su amor
entre las juventudes de nuestro tiempo.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
LITURGIA DE LA EUCARISTÍA
Te presentamos la vida, Señor,
vida del pueblo, de fiesta y dolor,
campo y desierto, vida y silencio,
te presentamos, Señor. (2)
Te presentamos la vida, Señor,
el pan y el vino en tu mesa estarán:
pan compartido, vino de fiesta,
tu Cuerpo y Sangre serán.
Te presentamos la vida, Señor,
vida del pueblo, de fiesta y dolor,
campo y desierto, vida y silencio,
te presentamos, Señor.
te presentamos, Señor.
te presentamos, Señor.
RITO DE LA COMUNIÓN
Aún en la tormenta,
aun cuando arrecia el mar,
te alabo, te alabo en verdad.
Aún lejos de los míos,
aún en mi soledad, te alabo,
te alabo en verdad.
Pues sólo a ti te tengo,
pues tú eres mi heredad.
Te alabo, te alabo en verdad.
Pues sólo a ti te tengo, Señor,
pues tú eres mi heredad.
Te alabo, te alabo en verdad.
Aún en la tormenta,
aun cuando arrecia el mar,
te alabo, te alabo en verdad.
Aún sin muchas palabras,
aunque no sé alabar,
te alabo, te alabo en verdad.
Oh,Jesús, mi gran Señor, mi amigo fiel
Tu misión es grande y grande es tu perdón
la esperanza de encontrar la salvación
es difícil si tu amor no está
Con tu espíritu me fortaleceré
correré tus riesgos con mucho valor
hablaré de Ti con toda mi pasión
día a día viviré por Ti
Danos el amor apasionado de Pedro
la audacia evangélica de Pablo
y la fiel intimidad del Apóstol Juan
la sencilla pobreza de Francisco
la alegría servidora de Alberto Hurtado
la entrega generosa de Laura Vicuña
el silencio misionero
de Teresa de los Andes
envíanos,Señor Jesús
De la mano y para no quedarme atrás
de María nuestra Madre seguiré
y como ella la confianza en Ti pondré
ya no habrá mas días de soledad
Misioneros para el mundo del 2000
necesitas y yo quiero estar ahí
a Tu lado, caminando junto a Ti
misioneros del 2000
Una noche de sudores
y la barca en alta mar.
Con el primer rayo de sol,
en tus redes nada hay.
Y la voz que dentro te habla
otro mar te mostrará.
Y al corazón de cada hombre,
tus redes arrojarás.
Ofrece tu vida
como María al pie de la cruz.
Y serás, siervo de cada hombre.
Siervo por amor,
sacerdote de la humanidad.
Padre, de muchos hijos padre,
escucha nuestro grito
de vida y juventud.
Vuelve Don Bosco siempre joven,
que el mundo se hace viejo
sin fe y sin corazón.
PADRE, MAESTRO Y AMIGO
LOS JÓVENES DEL MUNDO
IREMOS TRAS DE TI.
ABRE A CRISTO NUESTRA VIDA,
ANIMA EL COMPROMISO
EN ESTA SOCIEDAD.
Fiesta, contigo siempre es fiesta,
contigo hay alegría:
se siente tu amistad.
Vuelve, revive entre nosotros
tu amor de buen amigo
con los jóvenes de hoy.
RITO DE ENVÍO
Eres María, Madre nuestra,
esclava humilde del Señor.
Eres Purísima doncella,
hoy te cantamos con amor.
Eres María desde siempre,
eres el cántico de hoy.
Ave, Ave María, Ave.
Ave, Ave María, Ave
Eres la guía de Don Bosco,
la madre de la juventud.
Auxiliadora de la Iglesia,
de todo el pueblo de Dios.
María eres desde siempre,
la guía de la juventud.
Ave, Ave María, Ave.
Ave, Ave María, Ave.
Eres el grito de esperanza,
eres el canto de amor.
Bendito el fruto de tu vientre,
que con nosotros se quedó.
El Emmanuel Dios con nosotros,
aquel que su vida entregó.
Ave, Ave María, Ave.
Ave, Ave María, Ave.
Son tantos jóvenes caídos
a los que hay que levantar.
Son tantas manos lastimadas,
que con amor hay que vendar.
Eres María nuestro ejemplo.
La madre de la caridad.