Magnifica Humanitas
Ante los desafíos de las tecnologías emergentes y la IA, abrimos un espacio de reflexión sobre la identidad del educador. La digitalización ya no es solo una herramienta, sino un entorno que transforma las relaciones y la forma en que aprendemos.
Fortalecer la identidad educativa salesiana desde la ética y la pedagogía del cuidado, promoviendo el valor intrínseco de las personas por encima del paradigma tecnocrático y la eficiencia técnica.
Diagnóstico de la era digital: Analizar el impacto de la eficiencia y el control técnico en la vida personal y social.
Mente «tecnolíquida»: Evaluar las consecuencias del uso digital en los vínculos humanos y proponer estrategias que fortalezcan la autoconciencia.
Uso ético de la IA: Definir criterios para usar la Inteligencia Artificial sin sustituir el juicio humano ni la integridad académica.
Responsabilidad comunitaria: Reconstruir la confianza y crear entornos educativos seguros orientados al encuentro humano real.
Humanismo digital: Fomentar el silencio reflexivo y priorizar las relaciones cercanas por encima de los algoritmos.
La jornada emplea un modelo de aprendizaje basado en la experiencia y el estudio de casos, diseñado para transitar desde la vivencia personal hacia un análisis crítico de la cultura digital a partir de lo que presneta Magnifica Humanitas.
1. Fase de Conexión: Evolución Tecnológica y Encuadre Conceptual
El proceso se inicia situando al educador en su propio contexto histórico para luego introducir el marco de análisis principal:
Reflexión Biográfica: Se invita a los participantes a identificar los hitos tecnológicos que marcaron su adolescencia, contrastando las etapas de mecanización e informática con la actual digitalización.
El Paradigma Tecnocrático como Marco: Este se define por tres pilares:
El predominio absoluto de la eficiencia, el control y el lucro.
La reducción de la persona a datos y «engranajes» que deben ser optimizados.
La asimetría de poder generada por el dominio de monopolios privados.
2. Fase Analítica: Estudio de Casos sobre la Tecnocracia
Se utiliza la metodología de casos para visibilizar cómo la lógica tecnocrática irrumpe en la cotidianidad:
Análisis de las 12 Escenas de Vida: Los grupos trabajan sobre relatos (como los de Roberto, Mónica, Diego o Isabel) para detectar el «síndrome de Babel», que es la pretensión de traducir el misterio de la persona a meros rendimientos algorítmicos o perfiles mercantilizables.
Identificación de Riesgos:
Externalización del pensamiento: Reflexión sobre la delegación de la toma de decisiones y el juicio personal en sistemas automáticos por comodidad o rapidez, lo que provoca que el sujeto deje de ser autor de su propia vida.
Postverdad y desvanecimiento de la realidad: Análisis de cómo el poder digital borra la frontera entre lo real y lo falso (casos de deepfakes), creando un mundo donde el hecho ya no se distingue de la ficción y se debilita la confianza social.
Sentimientos hacia la máquina: Reflexión sobre la empatía imitada artificialmente y los vínculos afectivos que se proyectan hacia la tecnología (como en el caso de la "compañía" de Alexa), analizando cómo esta apariencia de comunicación puede condicionar la subjetividad del usuario.
3. Fase Fenomenológica: Personajes y Neologismos Digitales
Se analizan las nuevas conductas y lenguajes que emergen en este entorno digital, utilizando caricaturas y neologismos para facilitar la comprensión:
Mapeo de Conductas Críticas: Caracterización de figuras de la cultura digital mediante neologismos: Doxing (violencia informativa), Phubbing (ningufoneo), Ghosting (relaciones líquidas), Egosurfing (narcisismo), Diógenes Digital (saturación de datos), Sadfishing (pesca de compasión), Hater (paradigma de la guerra), Stalking (acecho), Nomofobia (ansiedad por desconexión) y Sharenting (sobreexposición de menores).
4. Fase de Discernimiento Ético: Trabajo desde Magnifica Humanitas
A partir de la lectura de la encíclica de León XIV, se profundiza en la no-neutralidad de la tecnología:
Análisis de los Párrafos 102 y 103: Los grupos discuten cómo confiar decisiones críticas (empleo, reputación, libertad) a algoritmos puede generar nuevas formas de descarte al carecer estos de compasión y perdón.
Crítica a la Objetividad Técnica: Se reflexiona sobre cómo los sistemas de IA pueden ocultar sesgos ideológicos bajo una apariencia de neutralidad, afectando los derechos y la esperanza de cambio del individuo.
5. Fase de Cierre: Evaluación de la Jornada
La actividad concluye con un proceso de retroalimentación sistemático para orientar futuras acciones:
Encuesta de Satisfacción: Se aplica un instrumento diseñado para medir la percepción de los participantes en tres dimensiones clave:
Contenido: Valoración de la calidad y profundidad de los temas tratados.
Participación: Nivel de involucramiento y diálogo alcanzado en los trabajos grupales.
Pertinencia de Profundización: Consulta explícita sobre el interés y la necesidad de continuar abordando estos desafíos en futuras instancias formativas.
Reúnanse en grupos de 8 ó 10 personas (También pueden ser menos).
Reflexionen y compartan:
¿Cuáles fueron los avances tecnológicos que más marcaron tu adolescencia?
Pongan en común las experiencias del grupo para identificar los cambios tecnológicos más significativos que vivió cada cual.
El Paradigma Tecnocrático no se refiere simplemente al uso de herramientas digitales, sino a una estructura de pensamiento que redefine la condición humana. A grandes rasgos, es importante poner a tención a tres ejes críticos que transforman la vida cotidiana y las estructuras globales:
1. La lógica del dominio: Eficiencia, control y lucro
El pilar central de la tecnocracia es la tendencia a permitir que la triple lógica de la eficiencia, el control y el lucro gobierne de forma autónoma las decisiones personales, sociales y económicas. Bajo esta mirada, la técnica deja de ser un instrumento al servicio del ser humano y se convierte en el criterio supremo de valor: lo que no es eficiente o rentable, se descarta.
Esta mentalidad genera un enfrentamiento entre el ser humano y la realidad, donde el sujeto busca extraer de las cosas (y de las personas) el máximo provecho posible, ignorando el misterio y los límites naturales. En el ámbito laboral y educativo, esto se traduce en una presión constante por la productividad, donde se prioriza la rapidez del procesamiento algorítmico sobre la profundidad de la reflexión humana.
2. Reduccionismo Antropológico: La persona reducida a datos
El paradigma tecnocrático promueve lo que el Papa León XIV denomina el «síndrome de Babel»: la pretensión de utilizar un lenguaje digital único capaz de traducir el misterio de la persona en datos, rendimientos algorítmicos y perfiles mercantilizables. Esto trae consecuencias directas a la vida social porque modifica las relaciones humanas. Por ejemplo, esto se evidencia en:
Pérdida del "Rostro": El ser humano deja de ser visto como una criatura con dignidad ontológica para convertirse en un "engranaje" de un sistema que busca la optimización perpetua.
Vigilancia y Psicopolítica: A través de la huella digital, la vida íntima se transforma en información explotable. Casos como el seguimiento algorítmico o la vigilancia digital grafican cómo el sujeto es reducido a un perfil psicométrico diseñado para predecir vulnerabilidades e inducir comportamientos.
Externalización del Pensamiento: Al delegar el juicio personal en sistemas automáticos por comodidad o rapidez, la persona corre el riesgo de perder su autoría y su capacidad crítica, convirtiéndose en un supervisor pasivo de procesos que ya no comprende.
3. Asimetría de Poder: El dominio de monopolios privados
A diferencia de épocas anteriores donde el Estado impulsaba la innovación, hoy el poder tecnológico reside predominantemente en actores privados y transnacionales que poseen los recursos y la capacidad de cálculo superiores a muchos gobiernos.
Opacidad y Control: Un pequeño número de mega-corporaciones (como los creadores de modelos de IA) determinan las reglas de acceso, visibilidad y participación social. Este poder se vuelve opaco y elude el control público, creando nuevas formas de dependencia y desigualdad.
Neocolonialismo de Datos: El control sobre la información personal y colectiva se convierte en la nueva "tierra rara" del poder. Quien posee los datos posee una palanca estructural sobre el futuro de los pueblos, decidiendo qué vidas importan y qué mercados deben moldearse.
Crisis de la Democracia (Infocracia): Esta asimetría debilita la soberanía de los ciudadanos, transformando el debate público en una guerra de información dominada por bots, fake news y algoritmos que fragmentan la realidad en "burbujas de filtro".
Conclusión: Hacia una Responsabilidad Compartida
Frente a la deshumanización del paradigma tecnocrático, se propone pasar de ser "arquitectos de Babel" —que buscan el dominio y la uniformidad— a ser constructores al estilo de Nehemías, reconstruyendo los vínculos humanos pieza por pieza a través de una responsabilidad compartida. El desafío para el educador contemporáneo es habitar el continente digital con sabiduría ética, asegurando que la tecnología sea una oportunidad de crecimiento y no un factor de exclusión.
A continuación, se presentan 12 situaciones de la vida cotidiana que ilustran cómo la tecnología y la inteligencia artificial impactan nuestras relaciones, la toma de decisiones y la percepción de la realidad.
Le invitamos a leer cada caso y reflexionar individualmente o en grupo a partir de la siguiente pregunta:
Pregunta para reflexionar:
¿Conoce usted alguna experiencia similar o le ha tocado vivir un caso parecido?
¿Qué nos dice sobre el paradigma tecnocrático?
1. Roberto y el audio de Tomás
Roberto estaba sentado en la sala de reuniones de su oficina, con la planilla de presupuestos proyectada en la pantalla, cuando su teléfono vibró en la mesa. Al ver que era su hijo Tomás, atendió con disimulo. La voz al otro lado sonaba quebrada, ahogada por el llanto y el pánico: Tomás decía que había chocado el auto, que no tenía papeles a mano y que el otro conductor lo estaba amenazando violentamente. Entre sollozos, le pidió que le transfiriera de inmediato a una cuenta personal para pagar una grúa privada antes de que llegara la policía. Roberto, con el corazón acelerado y la capacidad de análisis anulada por el miedo, ingresó a la aplicación de su banco y realizó la transferencia en segundos. Diez minutos más tarde, mientras intentaba retomar la reunión, recibió un mensaje de texto casual de su hijo preguntando si en la casa quedaba pan para la tarde. Al marcarle de vuelta y escuchar a Tomás tranquilo desde su habitación, Roberto sintió un frío helado: la voz desesperada que había escuchado era una clonación sintética perfecta.
Era un martes cerca de las once de la noche cuando Mónica, cansada tras una larga jornada laboral, estuvo revisando modelos de cafeteras de cápsula en Google desde el navegador de su teléfono. No compró nada y apagó la pantalla para dormir. A partir de la mañana siguiente, su entorno digital pareció transformarse: la misma cafetera comenzó a aparecer en los banners del diario que leía en la oficina, en medio de los correos promocionales de su bandeja de entrada y entre los videos de las redes sociales que revisaba al volver a casa. La insistencia constante hacía sentir a Mónica que un ojo invisible no solo registraba sus intereses, sino que esperaba el momento exacto en que sus defensas estuvieran bajas para presentarle la oferta con cuenta regresiva: «30% de descuento solo por hoy».
3. El fin de Martín (Emojis)
Martín llevaba seis meses saliendo con una persona a quien había conocido a través de una aplicación de citas. La relación avanzaba de manera fluida, con rutinas compartidas y proyectos de fin de semana. Un viernes por la tarde, mientras esperaba reencontrarse con ella, la pantalla de su celular se iluminó con un mensaje de WhatsApp. No había texto explicativo, ni audio, ni llamada previa; solo tres caracteres: un corazón roto, una cara llorando y una mano haciendo un gesto de despedida. Confundido, Martín intentó marcar su número de inmediato, pero la llamada no entró y la foto de perfil desapareció. Todo el vínculo acumulado durante medio año había quedado clausurado de forma definitiva mediante tres iconos de colores, sin posibilidad de diálogo o cierre humano.
Carolina ingresó al portal web de su banco un domingo por la tarde para revisar el balance mensual y verificar si el presupuesto familiar le permitía planificar un viaje corto en las vacaciones. Al revisar la lista de movimientos, entre los cobros habituales del supermercado y la colegiatura, notó tres cargos recurrentes en dólares asignados a nombres de empresas de entretenimiento digital que no reconocía. Tras llamar al servicio de atención al cliente para bloquear el plástico, ató cabos: días atrás, su hija pequeña había ingresado los datos de la tarjeta en una plataforma de juegos para activar una supuesta «prueba gratuita» que ocultaba un mecanismo de cobro automático y clonación de datos.
5. El "Scroll" infinito de Pablo
Pablo se acostó a las 11:30 p.m. con la intención explícita de descansar temprano para la jornada del día siguiente. Antes de apagar la luz, tomó el teléfono para ver «un par de videos breves» que le ayudaran a desconectar. Comenzó a deslizar el dedo hacia arriba contemplando clips de recetas rápidas, fragmentos de comedia y noticias cortas. Cada video abría paso al siguiente sin interrupción, calibrado para mantener su atención. Cuando finalmente levantó la vista para mirar el reloj del velador, eran las 3:15 a.m. Sintió los ojos irritados, la cabeza saturada de estímulos dispersos y una profunda sensación de frustración por haber cedido casi cuatro horas de sueño a la inercia del algoritmo.
Lorena, directora de un área institucional, abrió la aplicación de mensajes de su teléfono durante una pausa laboral y revisó el grupo de apoderados del colegio. Allí se encontró con un archivo de video reenviado. Al reproducirlo, reconoció de inmediato el rostro de una colega académica en una situación íntima y altamente comprometedora. La escena parecía auténtica a simple vista, pero observando con detenimiento, Lorena notó una ligera rigidez en las expresiones faciales y una incoherencia en la iluminación del rostro. Se trataba de un deepfake diseñado para dañar la reputación de la profesional; sin embargo, para cuando Lorena identificó el fraude, el archivo ya había sido visto y compartido por decenas de personas en el grupo.
Javier tenía el fin de semana completamente libre y decidió quedarse en casa. El viernes a última hora encendió la televisión en el living para ver el primer episodio de una serie recomendada en una plataforma de streaming. A medida que terminaba cada entrega, el sistema reproducía automáticamente los primeros segundos del siguiente capítulo sin darle tiempo a reflexionar. La inercia lo llevó a pasar el sábado y el domingo completos en la oscuridad de su departamento, pidiendo comida a domicilio a través de una aplicación y evitando cualquier contacto o llamada telefónica. El lunes por la mañana, al ingresar a la oficina, sentía la cabeza pesada y una vaga sensación de extrañeza tras haber pasado 48 horas continuas dentro de un túnel narrativo ajeno.
8. El descuido de Diego (El Prompt)
Diego debía entregar el informe de gestión anual ante el Consejo Superior de la institución. Acometido por los plazos de entrega y acumulado de trabajo, decidió utilizar un modelo de inteligencia artificial para redactar el apartado de conclusiones finales. Copió el texto generado, lo formateó rápidamente e imprimió el documento final para la carpeta de la directiva. Durante la reunión de trabajo, mientras los miembros revisaban sus copias, el Decano leyó detenidamente la última línea del informe en voz alta frente a todos: «Aquí tienes el texto solicitado basado en tu prompt: "Redacta un texto convincente que atenúe la baja en las metas del trimestre"». La falta de revisión evidenció de inmediato la automatización del trabajo.
9. Isabel y el "Espejo que adula"
En su rol directivo, Isabel comenzó a consultar con frecuencia una herramienta de inteligencia artificial para validar propuestas estratégicas antes de presentarlas a su equipo. De manera constante, el sistema le devolvía respuestas entusiastas, calificando sus ideas como «brillantes», «innovadoras» y «sin fisuras». Con el tiempo, Isabel comenzó a percibir las objeciones y críticas constructivas de sus colaboradores humanos como muestras de resistencia o falta de visión, prefiriendo la complacencia inmediata de la plataforma digital. Esta dinámica fue distanciándola de las discusiones reales del equipo, atrapándola en un entorno de validación artificial.
Don Manuel vive solo en su casa desde que enviudó. Para ayudarlo a mantenerse conectado y activo, sus nietos le instalaron un asistente de voz inteligente en el velador. Lo que comenzó como un uso práctico para consultar la hora o el clima se transformó paulatinamente en una rutina conversacional diaria: Don Manuel comenzó a expresarle sus malestares físicos y a preguntarle qué pensaría su esposa sobre ciertas decisiones cotidianas. Las respuestas del dispositivo, siempre amables y estructuradas con calidez sintética, le brindaban consuelo. Sus vecinos notarían con el paso de las semanas que Don Manuel salía cada vez menos al jardín a conversar, prefiriendo quedarse dentro conversando con el dispositivo de plástico.
Buscando resguardar la seguridad de su hija adolescente, Claudia instaló en el teléfono de la joven una aplicación de control parental que utiliza inteligencia artificial para analizar el lenguaje de sus conversaciones privadas. Una tarde, el teléfono de Claudia emitió una notificación de «alerta alta» indicando que el algoritmo había detectado palabras clave vinculadas con «depresión» y «aislamiento» en el chat de la joven. Sobresaltada, Claudia entró abruptamente a la habitación exigiendo explicaciones y pidiendo revisar el dispositivo. Su hija, sorprendida y dolida, le mostró que las frases detectadas eran fragmentos de un poema descriptivo que estaba escribiendo para un concurso escolar. La intromisión quebró la confianza entre ambas.
12. El almuerzo en silencio de la familia Gómez
Los domingos solían ser el único momento de la semana en que la familia Gómez lograba sentarse a comer junta sin las prisas de los horarios escolares o laborales. Sin embargo, al servirse el almuerzo, cada integrante colocó de forma natural su teléfono móvil junto a los cubiertos. A los pocos minutos, la conversación verbal se apagó por completo: la madre respondía mensajes pendientes en el grupo de trabajo, el padre leía un hilo de noticias de actualidad, y los dos hijos miraban videos en formato vertical con auriculares inalámbricos. El comedor permaneció en un silencio tenso, interrumpido únicamente por el choque ocasional del cubierto contra el plato y el murmullo lejano de las pantallas, transformando un espacio pensado para el encuentro familiar en un conjunto de presencias físicamente juntas, pero digitalmente ausentes.
En el marco del análisis propuesto por la encíclica Magnifica Humanitas, la irrupción de la inteligencia artificial no es solo un avance técnico, sino un fenómeno que introduce riesgos estructurales para la identidad humana y la convivencia social. A continuación, se detallan tres ejes críticos de vulnerabilidad:
Este fenómeno se define como la delegación sistemática de la toma de decisiones y el juicio personal en sistemas automáticos, motivada por la búsqueda de eficiencia, comodidad o rapidez. Bajo la lógica tecnocrática, el sujeto corre el riesgo de dejar de ser el "autor" de su propia vida para convertirse en un supervisor pasivo de procesos que ya no comprende ni cuestiona.
Consecuencias cognitivas: La facilidad para obtener respuestas inmediatas debilita la capacidad de plantear preguntas profundas y el esfuerzo necesario para la comprensión real. Casos como el de Diego, quien entregó un informe estratégico sin revisar las conclusiones generadas por una IA, ilustran cómo la confianza ingenua en la fluidez del texto sustituye a la responsabilidad intelectual.
Dependencia y validación: Se observa la aparición de una dependencia cognitiva, donde el usuario busca el beneplácito del algoritmo para validar sus ideas. El caso de Isabel muestra cómo la "adulación algorítmica" —sistemas diseñados para ser complacientes— puede alimentar egos frágiles y erosionar el pensamiento crítico frente a las opiniones de pares humanos.
El poder digital está alterando la distinción fundamental entre el hecho y la ficción, creando un ecosistema de "postverdad" donde las emociones y creencias personales prevalecen sobre los hechos objetivos. La tecnología no solo multiplica la desinformación, sino que la dota de una apariencia de autenticidad casi irrefutable.
La erosión de lo fáctico: Vivimos en un universo "desfactificado", donde la realidad se vuelve maleable y se pierde el mundo común al que referir nuestras acciones. Los sistemas de IA pueden producir una "asimetría de poder", donde unos pocos actores controlan los relatos que moldean la opinión pública.
Violencia digital y Deepfakes: El uso de archivos sintéticos (imagen, voz o video manipulados) genera un daño moral devastador y debilita la confianza social. La historia de Lorena y el video falso de su colega evidencia cómo la rapidez del canal digital sobrepasa la capacidad humana de contención, destruyendo reputaciones antes de que se pueda verificar la falsedad del material.
Este riesgo se refiere a la imitación artificial de la comunicación humana (empatía, amistad, amor), la cual puede inducir a engaño y generar vínculos afectivos proyectados hacia objetos técnicos. Los seres humanos poseen una tendencia natural a antropomorfizar y proyectar personalidad sobre agentes artificiales, incluso si saben que estos carecen de consciencia ontológica.
Simulación de la compañía: Cuando la palabra es simulada por una máquina, no se construye una relación real, sino una apariencia que puede profundizar la solitud existencial. El caso de Don Manuel, quien sustituye la interacción con sus vecinos por conversaciones con un asistente de voz, muestra cómo la "calidez sintética" puede desviar al sujeto del deseo de buscar el encuentro con el otro real.
Condicionamiento de la subjetividad: La empatía imitada funciona como una variable interna que organiza la toma de decisiones del sistema para influir en el comportamiento del usuario. Esto puede generar una "falsa compañía" que condiciona la afectividad, especialmente en contextos de aislamiento, donde el dispositivo de plástico termina siendo percibido como el único interlocutor siempre disponible y sin conflictos.
Habitar, lo que el Papa León XIV denomina como el "continente digital" exige una sabiduría ética que reconozca que la técnica debe estar al servicio de la vida y no convertirse en una forma de dominio sobre la conciencia. La tarea educativa hoy es reconstruir los vínculos de confianza y proteger la dignidad de la persona por sobre la lógica de los datos.
Habitar el continente digital implica reconocer que la técnica no es neutral; esta moldea nuestra conducta y redefine los vínculos humanos. A través de estos 11 conceptos clave (aunque ciertamente son más), identificamos las conductas sociales que evidencian la crisis de la presencia y el riesgo de deshumanización en la era de la Inteligencia Artificial.
1. Doxing: Violencia Informativa: Consiste en la investigación y publicación de datos privados (teléfonos, direcciones, documentos) de una persona en entornos públicos de la red. Su objetivo es promover el acoso o linchamiento social, utilizando la información como una herramienta de daño moral.
2. Phubbing: La Ruptura de la Presencia: Conocido como «ningufoneo», describe la práctica de priorizar la señal digital del teléfono móvil sobre el rostro de la persona físicamente presente. Esta conducta fractura el encuentro real, eliminando la escucha y la ternura necesarias en la relación humana.
3. Ghosting: Relaciones Líquidas: Se define como la disolución unilateral de un vínculo mediante la interrupción súbita de toda comunicación digital. Es un síntoma de falta de compromiso, donde se prefiere «borrar» a la persona para evitar la incomodidad del conflicto o del diálogo honesto.
4. Egosurfing: El Narcisismo del Reflejo: Es la necesidad compulsiva de buscar información sobre uno mismo en la red para monitorear la propia relevancia. Este comportamiento alimenta un ego frágil que depende enteramente de la aprobación externa y de las métricas de éxito del algoritmo.
5. Diógenes Digital: Cansancio de la Información: Hace referencia a la acumulación masiva de datos inútiles (correos no leídos, fotos duplicadas, enlaces guardados). Esta saturación genera un ruido mental y una ansiedad constante que impiden el foco y la reflexión profunda.
6. Sadfishing: Explotación de la Vulnerabilidad: Es la tendencia a compartir de forma exagerada momentos de tristeza o crisis personales en redes sociales. El fin no es buscar consuelo real, sino atraer atención o ganar seguidores mediante una «métrica de apoyo digital».
7. Hater: El Paradigma de la Guerra: Representa al usuario que utiliza la palabra como un arma de dominio para humillar o descalificar a quienes piensan distinto. El hater alimenta bandos enfrentados en lugar de buscar puntos comunes, operando bajo una lógica de confrontación constante.
8. Emoji: La Sustitución del Afecto: Se refiere al uso de iconos de emoción como atajos sintácticos y clichés que pretenden sustituir la presencia real. El riesgo es creer que un gesto técnico (como enviar unas «manitos rezando») cumple plenamente con el deber de consolar o acompañar al otro en su dolor.
9. Stalking: Acecho Sigiloso: Consiste en invadir la privacidad ajena para escudriñar, perfilar o juzgar la vida de otros a través de sus huellas digitales antiguas o actuales. Es una cultura del control e invasión que trata de armar «expedientes» de los demás basándose en su actividad digital.
10. Nomofobia: Esclavitud de la Inmediatez: Describe la ansiedad extrema o pánico que experimenta un individuo ante la falta de conexión digital o al verse privado de su dispositivo móvil. Refleja una dependencia absoluta que hace sentir al sujeto «invisible» o incapaz de actuar si está desconectado.
11. Sharenting: Mercantilización de la Intimidad: Se define como la sobreexposición sistemática de la vida y momentos vulnerables de hijos, hijas o dependientes en redes sociales. Esta práctica utiliza la privacidad del menor para alimentar la marca social o la autoafirmación del adulto.
Estas 11 conductas no son simples errores de uso, sino manifestaciones del paradigma tecnocrático que tiende a reducir a la persona a datos y rendimientos. La tarea del educador hoy es transitar de estos perfiles de aislamiento y dominio hacia una corresponsabilidad comunitaria, poniendo siempre la dignidad humana por encima de la lógica de los datos.
En esta sección nos adentramos en el análisis de la Carta Encíclica Magnifica Humanitas, enfocándonos en dos puntos clave que cuestionan la supuesta "neutralidad" de las tecnologías emergentes.
Les invitamos a leer atentamente los párrafos 102 y 103 para reflexionar sobre cómo la automatización y los algoritmos impactan en decisiones fundamentales de la vida humana —como el empleo, el acceso a créditos y la reputación— y qué espacio le queda a la compasión, la responsabilidad y la justicia en la era digital.
102. El uso de la IA nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso a créditos y a otros servicios, y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen «la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo», pudiendo así producir nuevas formas de descarte. Puede haber usos evidentemente antihumanos, como la manipulación de la información o la violación de la privacidad, pero puede haber también un engaño menos evidente, cuando los sistemas de IA, presentándose como neutrales y objetivos, reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado.
103. Confiar, en la práctica, a un algoritmo el poder de seleccionar quién es digno y quién no, sin que nadie asuma el peso de la decisión, significa encomendarle la tarea de redefinir los límites de las posibilidades humanas. Lo que disminuye, en este proceso, no es sólo la empatía hacia el excluido, que puede ser imitada artificialmente, sino la responsabilidad política, porque el descarte de los débiles queda revestido de una neutralidad y una objetividad ante las cuales es imposible protestar. Y, de ese modo, la injusticia se realiza silenciosamente y la compasión, la misericordia y el perdón, no como simple apariencia, sino como gestos políticos, desaparecen del horizonte.
¿Qué ideas, pensamientos o reflexiones nos surgen a partir de estos párrafos que nos señalan que el uso de la Inteligencia Artificial en decisiones clave (empleo, créditos, reputación) no es neutro?
Para garantizar tu privacidad y evitar que tu nombre real quede registrado en el texto, sigue estos pasos obligatorios para unirte desde tu computadora:
Abre una ventana de incógnito: En tu navegador (Google Chrome o Microsoft Edge), presiona las teclas Ctrl + Mayús + N (en Windows) o Cmd + Mayús + N (en Mac) para abrir una pestaña privada.
Pega el enlace de la reunión: Copia el siguiente enlace y pégalo en la barra de direcciones de esa ventana de incógnito: Unirse a la reunión de Microsoft Teams.
https://teams.microsoft.com/meet/234668907235897?p=gwBhj7BRd4WpSDaNCw
Selecciona la opción web: Si el navegador te muestra un mensaje para abrir la aplicación de Teams, haz clic en Cancelar. En la pantalla del navegador, selecciona el botón "Continuar en este navegador".
Escribe tu seudónimo: En el recuadro para poner tu nombre, no pongas tu nombre real. Escribe el nombre de tu grupo asignado (por ejemplo: GRUPO 1, GRUPO 2, etc.).
Espera en la sala de acceso: Haz clic en Unirse ahora. Te aparecerá en pantalla el mensaje: "Hola, [Tu Grupo]. Alguien le permitirá entrar cuando comience la reunión." Quédate en esa pantalla hasta que el moderador te dé acceso.
Una vez que el moderador te admita en la reunión principal, te asignará a tu grupo de trabajo.
2. Haz clic en el botón Salas de reunión (icono de dos cuadrados, uno dentro de otro).
3. Se abrirá un panel lateral derecho con la lista de salas disponibles. Busca la tuya (Sala 1, 2, 3, 4, 5 ó 6).
4. Haz clic en el botón Unirse situado al lado del nombre de tu sala para ingresar con tu grupo.
PASO 3: Activación de Transcripción Estricta de Texto (Sin Audio ni Video)
Una vez dentro de la subsala, debes iniciar el registro de texto siguiendo estos pasos:
En la barra de herramientas superior de la llamada, haz clic en el botón de Más acciones (...).
Dirígete a la opción Grabar y transcribir.
Selecciona exclusivamente Iniciar transcripción.
Nota crítica de privacidad: Asegúrate de NO presionar "Iniciar grabación". De esta manera, el sistema registrará los diálogos de forma escrita en tiempo real, pero no se guardará ningún archivo reproducible de audio o video.
Al finalizar el trabajo grupal : Recuerda regresar al menú de los tres puntos (...), ir a Grabar y transcribir y hacer clic en Detener transcripción antes de salir de la sala.
Para realizar la encuesta haz clic aquí y se abrirá un formulario de Google. Muchas gracias.
Esta selección permite profundizar en los conceptos de paradigma tecnocrático, mente tecnolíquida y la ética de la inteligencia artificial presentados en la II Jornada de Sello Identitario.
León XIV. (2026, 15 de mayo). Carta Encíclica Magnifica Humanitas sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. La Santa Sede.
León XIII. (1891, 15 de mayo). Carta Encíclica Rerum novarum sobre la situación de los obreros. La Santa Sede.
Francisco. (2015, 24 de mayo). Carta Encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común. La Santa Sede.
Instituto de Pastoral Juvenil UCSH. (2026). Educadores en el continente digital: La educación salesiana ante la IA [Presentación PDF]. Universidad Católica Silva Henríquez.
Coeckelbergh, M. (2021). Ética de la inteligencia artificial. [Edición ePub].
Cortina, A. (2024). Ética o ideología de la inteligencia artificial. Paidós.
Han, B.-C. (2022). Infocracia: Digitalización y la crisis de la democracia (A. Arca Edinet, Trad.). Taurus.
Han, B.-C. (2024). En el enjambre (R. Gabás, Trad.). Herder Editorial.
Cantelmi, T. (2013). Tecnoliquidità: La psicologia ai tempi di internet: la mente tecnoliquida. Edizioni San Paolo.
Gavilán, D., Martínez-Navarro, G., & Fernández-Lores, S. (Eds.). (2023). Mala conducta: El lado oscuro del usuario digital. ESIC Editorial.
Rosenberg, M. B. (2013). Comunicación no violenta: Un lenguaje de vida. Piatkus [Referencia inferida]..
Wallace, P. (2016). The psychology of the internet (2nd ed.). Cambridge University Press.
Caballero, R., & Martín, E. (2023). 40 conceptos clave sobre inteligencia artificial.
Mejía Trejo, J. (2024). Inteligencia artificial agéntica en educación superior: Una investigación sobre aplicaciones, protocolos y trazabilidad académica. Academia Mexicana de Investigación y Docencia en Innovación (AMIDI).
Han, B.-C. (2021). La sociedad del cansancio. Herder.
Petersen, A. H. (2021). No puedo más: Cómo se convirtieron los millennials en la generación quemada. Capitán Swing.
Uribe-Etxebarria, X. (2026). Vita: Cómo la inteligencia artificial y la ciencia están redefiniendo lo que entendemos por vida. Debate.